Atlantis: Capítulo segundo (II)

La lluvia barría el paisaje, difuminándolo. El viento hacía insoportable el temporal, pero Eynon se dirigía obstinado hacía Câras Lithieön, una pequeña aldea que contaba con una renombrada flota de pescadores. Hacía dos días que había partido de Angaroth con la esperanza de encontrar respuestas en el Oráculo del Norte, pero el camino era duro, y la época no era la adecuada para viajar, ya fuera por tierra o por mar. Sin embargo los habitantes del pequeño pueblo que ahora se entreveía en el horizonte, eran famosos por ser los mejores navegantes fluviales del mundo conocido, y allí se dirigía Eynon, con la intención de comprarse un pasaje para Arthrabak, el templo del Oráculo del Norte.

Tras negociar con todos los hombres del pueblo Eynon se encontró frustrado. Ninguno de los valientes y temerarios pescadores quería acompañarlo a Arthrabak, ya que decían que tenía la marca de la muerte. “Y todo esto por una estúpida marca de nacimiento” – pensaba Eynon – ”¿Por qué me maldicen a mi los dioses?”. Ensimismado como estaba en sus pensamientos, no se dio cuenta de que un extraño personaje se había sentado a su vera en la taberna en la que se encontraba resguardándose del frio y la lluvia.

– “Amigo, tengo entendido que deseas ir a Arthrabak” – dijo el desconocido
– “¿Quién eres tú, y que sabes de mis asuntos?” – Espetó un desconcertado y aterrorizado Eynon.
– “Soy Uruk arh Barurung, el semiorco” – respondió el extraño
– “¿Por qué tendría yo que fiarme de un semiorco?” – preguntó Eynon
– “Yo jamás he dicho que tengas que fiarte de mí, humano, pero soy el único que está dispuesto a llevarte a Arthrabak, por un módico precio, eso sí” – contestó Uruk arh Baurung

Tras una intensa negociación Eynon accedió a viajar con el imponente semiorco, ya que pensaba que la misma reticencia que había sentido él, la sentirían los demás antes de acercase a semejante engendro de la naturaleza.

Así pues Eynon comenzó su viaje en pos del destino que los dioses le tenían reservado. Viaje que sería muy arduo y doloroso, y sin embargo…

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