Atlantis: Prólogo

El brillo de la luna realzaba el pálido color de las paredes de las mansiones del barrio rico de Atlantis. Se respiraba paz y tranquilidad, ecos de una sociedad avanzada, alejada de la guerra que invadía al mundo. Los pasos de Tirion resonaban por las vacías calles, por entre las casas, y se filtraban a las habitaciones de los edificios cercanos.

“Maldita sea” – pensaba Tirion mientras caminaba – “Presiento que algo va a suceder, algo grave, algo que podría destruirnos a todos. Consultaré al Oráculo…”. El presentimiento de que algo maligno iba a suceder en Atlantis le había mantenido en vela las últimas noches, y para intentar aliviar su malestar paseaba desganado por las calles de la ciudad. Pero aquel día era un día diferente. Tirion caminaba deprisa entre las calles del barrio rico, mientras se dirigía a la zona de los templos. Allí residía Elessemera, el Oráculo de los Dioses, la Omnividente. Ella respondería las preguntas de Tirion, pero este se preguntaba que exigiría a cambio el Oráculo.

Las puertas del Templo se encontraban abiertas, como siempre, ya que Elessemera no descansaba nunca, siempre estaba al servicio de Atlantis y de los Atlantes. Subió las escaleras, temblando, por frio y por miedo, por miedo a lo que pudiera ocurrir…

“Oh podesora Elessemera, Oráculo de los Dioses, elevo a ti mi plegaria y mi pregunta: ¿Qué va a ocurrir en Atlantis esta noche?” – preguntó un reticente Tirion.

“La más grave de las tragedias Tirion. Esta noche tu acabaras con Elessemera”

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4 comentarios en “Atlantis: Prólogo

  1. Yo sé que exigiría a cambio el Oraculo. XD.

    ¿¿”Atlantianos”?? Macho, hasta ese punto la cosa iba bien. Luego ya es pensar en los pobres ciudadanos, la cruz de ser conocidos como atlantianos….

    Al enemigo le tienen que dar ganas de invadirles con ese nombre.

    😛

  2. NO son Atlantianos, se dice Atlantes.

    Yo tube una novia que le gustaba mucho el tema esotérico de explorar las vidas anteriores (regresiones) y esas cosas; igual que a su madre. Un día me explicó que su madre había hecho una regresión y en ella me havía visto a mi en la Atlantida… es decir, que yo en otra vida viví en la Atlantida.

    Mi respuesta a mi ex-suegra fué: si yo estaba allí fijo que la hundí.

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